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140 caracteres. Un suplicio para quienes nacimos sin capacidad de concisión. El placer morboso de aniquilar los espacios tras las comas. Un como “haciendolavistagorda” frente a las pequeñas transgresiones ortográficas.

Y todo tan efímero…

Cuando los museos cierran…

…¿ellos dejan de sentirse observados?

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…¿siguen besándose?

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…¿resuenan sus gritos por las salas vacías?

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…¿el sufrimiento se hace insoportable?

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…¿las cenizas de Domitia Fortunata se transforman en Domitia Fortunata?

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…¿las lobas se niegan a amamantar a futuros reyes sanguinarios?

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…¿el mármol y el bronce sienten de nuevo cómo el corazón bombea la sangre?

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Neu strepitu terrete pedum neu quaerite nomen

neu prope fulgenti lumina ferte face.

No me asustéis con el crujir de pasos ni preguntéis mi nombre,

ni me acerquéis la luz en una refulgente antorcha.

Silence!

No flash, please!

Mudos lugares de la inmensa noche

He muerto, todavía no sé bien por qué, pero me encuentro en la barca de Caronte viajando hacia el Hades.

Menos mal que llevaba una moneda en mi boca para poder pagarle…Gracias, madre.

En la puerta de entrada al Hades veo a Cerbero, el perro de tres cabezas, que deja entrar pero no salir.

Entro y, rodeada de almas que no conozco, viajamos por un gran pasillo con un guía. Miro hacia arriba y veo que ni siquiera se ve el techo ni la terminación de las columnas que lo sujetaban. Siempre se ha dicho que este era un sitio oscuro.

Al final del pasillo, y delante de mí, grandes puertas color rojo ardiente se abren lentamente y veo a Hades en su trono, él solo, inmóvil, impactante.

Me percato de que no está Perséfone a su lado, y recuerdo que esta mañana me levanté de mi cama y abrí las ventanas para que entrara el sol, la brisa y el canto de los pájaros, era primavera…

Como Odiseo, Eneas y Dante, Silvia Peñarrubia se adentró en las tinieblas del Hades. No buscaba a Tiresias o Anquises ni se encontró con Beatriz, solo trataba de salir airosa de unas de esa preguntas cabronas que proponemos los profesores en los exámenes. “Imagina que viajas al reino de los muertos. Describe lo que ves”. Por felonías de este tipo merecemos la supresión del complemento de destino.

Un mundo de sombras, amnesia y esterilidad que resulta paradójicamente atractivo, un paisaje de fuentes del olvido y falsos sueños albergados en los olmos.

hades1

Reino habitado por almas ajenas a sí mismas de donde es señor soberano Hades, a quien Pedro Navarro imaginó así:

Pedro Navarro_2014

En Roma tuve ocasión de recorrer la Galleria Lapidaria, el pasaje subterráneo que comunica los Palacios Capitolinos y en el que se encuentra una interesante colección epigráfica. Me llamó la atención la estela en la que Menófilo dejó su mensaje de despedida enredado en la atemporalidad de los aoristos…

menofilo

Después de gozar y gozar, reír, jugar, disfrutar de los placeres, deleitar alegremente mi alma con toda clase de cantos, sin hacer daño a nadie, sin lanzar palabras injuriosas, al contrario, viviendo como amigo de las Musas, de Baco y de Afrodita, procedente de Asia yazgo aquí en tierra italiana, entre los muertos, joven como soy. Mi nombre es Menófilo.

Menófilo tendrá que disculparnos si no compadecemos su muerte prematura tanto como admiramos su talante de bon vivant.

Dora Pain

Ella contempló a aquellos hombres que sonreían como eminencias amables o necios desorientados, cada vez más inquieta ante la persistencia con la que señalaban la caja. La caja envuelta en un chillón papel de regalo que habían dejado en sus manos y que las modelaba en una curva crispada.

-Áaaaaaaabreeeeeelaaaaaaaaa…

Esas bocas deshacían con su movimiento esponjoso la palabra que ella no quería oír. Concentraba entonces todos sus sentidos en el ejército de microscópicos seres que poblaban el aire como motas de polvo, y cuyas células crepitaban disciplinadas y rudas en la multiplicación. Pero la boca jugosa de él, tan inconsciente de su propia belleza, se destacaba frente a las otras y, avanzando en dirección a ella, desenrollaba una lengua enorme que pulsaba húmeda todos los resortes de la rendición. Y ella recordaba. La revelación de un cuerpo tan ajeno, cómo habían visto nacer la primera mañana del mundo. Habían competido en la laguna cenagosa, sumergiendo la cabeza e intentando besar los labios de la criatura fosforescente que se les aparecía cuando contenían obstinadamente la respiración. Mas el monstruo desplegaba tentáculos de luz en torno a las sienes y el pecho de sus perseguidores y, cuando el dolor comenzaba a convertirse en cosquilleo, se veían impulsados a la superficie. Emergían con la boca abierta como peces moribundos, coronados con diademas de algas.

-A-B-R-E-L-A.

Trató de buscar protección en los ojos del anciano triste que, replegado sobre sí mismo, se llevaba incesantemente la mano al costado derecho como si reprimiera una hemorragia imaginaria. Cuando el viejo alzó la vista, por el fuego que ardía en sus pupilas ella supo que ambos tenían una dolorosa tarea que cumplir.
Así que abrió la caja. Susurrando. Perdonadme. Perdonadme. A partir de ahora llenarán vuestros vientres de hijos, vuestros cerebros de oscuridad, vuestros nombres de culpa y vergüenza.
Mareada y desfalleciente, tuvo justo el tiempo de ver el brillo de aquella pulsera que parecía una galaxia de planetas desordenados; justo el tiempo de oír Feliz Cumpleaños, Pandora, y esbozar una sonrisa antes de deslizarse hacia la niebla y su estridente aullido.

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La kreatópita de la capitana Rosidou

A Dímitra Rosidou le comunicaron que haría las prácticas de enfermería en Albacete , desconocida localidad que por lo menos estaba cerca de Madrid. Con su innata habilidad para poner vías, sonreír y cocinar moussakas, en seis meses conquistó el territorio y regresó a su ciudad natal, Drama, al norte de Grecia. Cuando tres años después se presentó de nuevo en Albacete seguía cocinando de puta madre, era enfermera y había obtenido el título de capitana de barco. Como en Albacete es difícil practicar cualquier modalidad de navegación y la hipocondria me impide manejar  artefactos médicos que vayan más allá del suero fisiológico en monodosis, le pedí que me transmitiera parte de sus inmensos conocimientos sobre cocina griega y durante una semana mi cocina floreció de dolmades, tzatzikis,melitzanosalatas…Una de sus especialidades era la kreatópita,pastel de carne, cuya receta recojo aquí.

Ingredientes:

½ decilitro de aceite de oliva

1 cebolla

½ kilo de carne picada (ad libitum)

1 vaso de vino blanco

1 bote pequeño de tomate natural triturado

200 gramos de queso feta

1 paquete de queso mozzarella rallado

2 huevos

1 vaso pequeño de leche (para hidratar la pasta filo)

½ vaso pequeño de aceite de oliva (para hidratar la pasta filo)

Unas 15/20 hojas de pasta filo

Mantequilla para engrasar un molde

Sal, laurel, una pizca de nuez moscada, clavo, canela y pimienta

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Rehogar la cebolla picada en el aceite hasta que esté dorada. Añadir la carne y guisar dando vueltas hasta que pierda el líquido. Incorporar el vino blanco, dejar cocer unos minutos y verter el bote de tomate junto a la hoja de laurel, la sal, la pimienta, canela y nuez moscada. Cocinar hasta que todo esté bien cocido. Cuando esté frío se le añade el queso freta triturado con un tenedor, el queso rallado y dos huevos. Se remueve bien.

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Engrasar con mantequilla un molde redondo grande. Ir colocando las hojas de pasta filo hidratándolas con una mezcla de leche y aceite con la ayuda de una brocha de cocina. Extender una capa de carne. Poner más hojas de pasta filo y una nueva capa de carne. Cubrir con más hojas, pintarlas con la mezcla de leche y aceite y hacer unos cortes no muy profundos a lo largo y a lo ancho, marcando las raciones.

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Introducir en el horno precalentado y hornear media hora aproximadamente a 170ºC.

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He hecho lo que he podido, pero para blog de cocina interesante el de mi amiga Belén que, aparte de ser una profesional de la gastronomía, bordó el papel de Nefele Eugala en el montaje de las Nubes de Aristófanes con el que tan buenos y tan malos ratos pasamos:  http://cocinandoparacienmilvikingos.blogspot.com.es/

 

 

 

 

 

Mito instantáneo

La mitología, y la clásica es una de las mejor articuladas, constituye un vibrante sistema de comunicación más que una estática colección de historias.

Sometida a diversas lecturas, interpretaciones y reinterpretaciones, sigue ofreciendo material de inspiración a los artistas y pensadores.

Ahí tienen a Michel Koven, neoyorkino ya entrado en la sesentena que, tras estudiar arquitectura y trabajar en el mundo de la publicidad y el diseño, se afincó en Valencia y se dedicó a combinar la fotografía y la pintura. Los Fotomitos constituyen una parte esencial de su obra, una visión personal, híbrida y desubicada de héroes, dioses y otros personajes indefinibles.

Y allí está presente el miedo al Sueño, hermano de la Muerte. Porque el sueño anestesia las terminaciones nerviosas siempre alerta del Amor, y es el momento que aprovechan los amantes desertores para escabullirse de las camas que han dejado de ser deseables. El minotauricida, valeroso príncipe Teseo, se fue a comprar tabaco como un bellaco, abandonando en su sueño a la cretense Ariadna…

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Si te ofrecieran vivir en sueños eternamente la juventud y el amor, o padecer apasionadamente la dolorosa vigilia de la consciencia, ¿qué harías? Endimión goza por siempre de Selene, la Luna, coito en fase REM ininterrumpida.

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Bello como un Apolo, infortunado como un Apolo. Casandra prefirió profetizar a incrédulos antes que compartir su lecho, y Dafne pidió que los brazos que se negaban a rodear al luminoso dios se transformaran en ramas de laurel. Laurel para ceñir la frente del dios y laurel para las lentejas.

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Ni siquiera Corónide, a la que había dejado embarazada, tuvo el más mínimo reparo en ponerle los cuernos. Avisado por un cuervo de la infidelidad de su amada, le lanzó una torva mirada al pajarraco chivato provocándole con ello un nivel de stress tal que su plumaje, blanco hasta ese momento, se tornó negro. Las flechas de Apolo mataron a la mujer, pero de su vientre extrajo in extremis a Asclepio, dios de la Medicina, criado por el centauro Quirón antes de que este se dedicara a fundar diversos hospitales para operaciones de caderas regias y alumbramiento de infantes VIPs.

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El peso de la culpa sobre los matricidas Orestes y Electra, el peso de la bóveda celeste sobre los hombros de Atlas; el vuelo orgásmico de Hera en su noche de boda prolongada por trescientos años; la altanería de Pélope que, una vez conseguida la mano de Hipodamia gracias a los ardides de Mirtilo, se niega a entregar la recompensa pactada: la primera noche de amor de la doncella…

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Mucho más en la página del autor: http://www.michelkoven.com/

En palabras de Kafka: “El mito quiere volver a explicar lo inexplicable. Como nacido de una verdad tiene que volver a lo inexplicable”