Errare humanissimum est (I)

El error es el primer peldaño de la sabiduría.

También supone una valiosísima fuente de información. Desvela caras oscuras de la verdad, manifiesta insospechadas conexiones entre las realidades, hace aflorar inconscientemente algún que otro monstruo del abismo subconsciente…Y si a ello se añade la capacidad que muestra el error para liberar el mecanismo terapéutico de la risa, habría que replantearse si es saludable mantener la educada política de disimularlos, tanto los propios como los ajenos.

El equívoco, las acciones fallidas, los juegos deliberados o inocentes de palabras, están en la base de la comedia, de Aristófanes a Plauto, de Plauto a Molière, de Molière a Lina Morgan. Pero también los encontramos plasmados en los exámenes como pequeñas obras de arte del ingenio visceral del ser humano: errores talentosos con los que el estudiante encubre su desconocimiento del tema; errores por asociaciones de conceptos tan personales que resultan más enigmáticos que los oráculos en Delfos; errores motivados por una excesiva self-confidence, que añade al error-base un plus de retórica y andamiaje  palabrero…Sí. A veces corregir exámenes es divertido. Qué digo divertido…divertidísimo.

Como muchos de los que nos dedicamos a la enseñanza, cultivo mi “monstruario” particular, una antología de aquellos errores que nos hicieron escupir en una erupción de risa el café sobre el folio del examen. Los primeros quedaron confiados a la memoria, pero cuando la memoria dejó de ser confiable quedaron registrados en un archivo del disco menos duro del ordenador. Permanecen allí no con la intención de promover la burla o la censura moralizante del que necesita recurrir a la minusvaloración ajena para fomentar la autoestima, sino como mi pequeño homenaje particular a la imaginación y la agudeza de reflejos de quienes, al menos, trataron de encontrar respuesta a una pregunta.

El error ajeno a veces refleja el propio, sobre todo en la relación entre profesor y alumno. La implantación de la asignatura de Cultura Clásica tuvo como consecuencia que  los profesores de Griego y Latín descendiéramos del Olimpo del Bachillerato al Hades de la ESO, y muchos de nosotros nos vimos impactados por la minoría de edad tan evidente de nuestros estudiantes. Cuando tuve que explicar por primera vez a aquellos pre-adolescentes el mito de Leda violada por Zeus, quien había adoptado la forma de cisne para poder acercarse más impunemente a su víctima, tuve un especial cuidado en evitar palabras como “violación”, “forzar”…y recurrí al tan socorrido “se acostó con ella” como si hubieran alquilado una suite en el Ritz. El día del examen una de las cuestiones consistía en ofrecer datos sobre la protagonista de este cuadro de Dalí:

https://i0.wp.com/www.jesusfelipe.es/ilustraciones_marzo_2012/leda-atomica_dali.jpg

Cuando uno de los alumnos contestó (sic) “Ah, esta es la que se folló al pájaro”, me di cuenta de que tenía que abandonar mi didáctica maternalista y afrontar con naturalidad en el aula incluso los temas más escabrosos. Pero cuando, en el mismo ejercicio, los centuriones del ejército romano se convirtieron por arte de magia en los esturiones del ejército romano, comprendí que lo más urgente era mejorar mi vocalización.

Anuncios

3 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s